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¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando te enamoras?


Qué le pasa a tu cuerpo cuando te enamoras?


La neurociencia tiene más cosas que decirte sobre el amor que Paulo Coelho, Tus mariposas en el estómago, cuando estás cerca de esa persona y los suspiros cuando no te escribe, tienen una explicación científica.


Cuando te enamoras generas más oxitocina, serotonina y dopamina sirviéndole tu cerebro un auténtico cóctel químico. Puede que el amor no sea obsesión pero científicamente sí es una adicción. Te contamos porque.


Si el roce hace el cariño es por la oxitocina, la hormona de la confianza que aumenta cuando te abrazas con alguien y sobre todo en el momento del orgasmo. Por eso tener buen sexo te hace sentirte unido a alguien pero sin ir más lejos basta con una mirada o una caricia de esa persona para dar rienda suelta a la oxitocina. Por otro lado, la atención de alguien que te gusta hace que aumenten sus niveles de serotonina, el neurotransmisor de la felicidad que te hace ser optimista y disminuye la agresividad.


De ahí que cuando estás enamorado se te ponga cara de idiota y todo te parezca bien. Además este efecto hace que tu mente crea fuertes vínculos entre el placer y la persona que te lo produce.


Otro gran chute del amor es el de la dopamina, una sustancia implicada en el sistema de recompensas de tu cerebro. La sensación de euforia que nos inunda cuando comemos, nos mantenemos activos o tenemos sexo está relacionada con la supervivencia y hace que queramos repetir estas experiencias en el futuro. De hecho la dopamina hace que no solo disfrutes cuando estás con alguien sino también cuando sabes que vas a ver a esa persona. Hasta aquí todo es precioso porque estas sustancias no afectan negativamente a la salud pero si tienen algo en común con las drogas: el síndrome de abstinencia. Si el amor de tu vida te da puerta de repente te das cuenta de que te has convertido en un adicto a esa persona, o mejor dicho, a vuestra relación.



Esto ocurre porque aunque tú racionalmente entiendas que tu pareja te ha dejado tus neuronas no lo saben, así que la brújula de tu sistema de recompensas sigue apuntando hacia ella Aproximadamente a los 3 años, nuestro cerebro se acostumbra a la presencia de la otra persona y logra construir un nuevo equilibrio químico. Así que los detectores de dopamina dejarán de responder igual al estímulo inicial. En el caso de que vuestra relación siga viento en popa es normal que el enamoramiento no dure para siempre. Por supuesto eso no significa que se acabe el amor porque entonces lo vuestro se basa en algo más que un huracán de hormonas..


Dr. Marcos Cabezas

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